lunes, 11 de enero de 2010

Segunda parte: La ciencia de las cucarachas

Inteligencia y mitos

Con el paso del tiempo nuevas generaciones de cucarachas fueron naciendo en aquel mundo, incluso llegaron a desarrollar inteligencia, aunque siendo honestos, no mucha.

Por ello también desarrollaron mitos. Ocasionalmente notaban la lejana presencia de otros seres y se llegó a saber que algunos hasta las cazaban para comérselas, pero sus sentidos adaptados a la bidimensionalidad no los podían percibir enteramente. Por ello los llamaron demonios e inventaron historias sobre su maldad.

Otros de esos seres eran buenos y les proporcionaban alimentos exquisitos aunque de forma más bien arbitraria. Nunca se sabía dónde aparecerían o que clase de comida les darían. A ellos los llamaron ángeles.

Pronto se dieron cuenta de la importancia de educar a las nuevas generaciones y establecieron escuelas primarias que luego complementaron con secundarias y universidades.

Algunas cucarachas se dedicaron a estudiar su mundo, aprendiendo más de él para luego comunicar ese conocimiento en las aulas universitarias.


Física

Una de esas cucarachas estudiosas, llamadas científicas, empezó a formular teorías extrañas y extremadamente difíciles de comprender para sus congéneres, acerca de una tercera dimensión, diferente a las dos que eran habituales para el resto.

La física que conocían les enseñaba que podían aplicar fuerzas de cierta forma con sus cabezas sobre un trozo de alimento (se necesitaban dos cucarachas para ello) y de esa forma comprimirlo hasta volverlo polvo o papilla suave.

A la cucaracha científica se le ocurrió hacer experimentos con este procedimiento con trozos grandes de comida, haciendo que varias cucarachas ayudaran a empujar de cada lado de forma que la fuerza aplicada resultaba grande.

De sus experimentos esperaba poder encontrar un indicio de la tercera dimensión espacial, ya que – así razonaba – si la fuerza era grande y el espacio pequeño entonces el trozo de comida tendría que pasar a ocupar un espacio que estaba fuera de las dos dimensiones conocidas.

Los experimentos resultaron bien pero la cucaracha no fue capaz de notar y medir nada más que pequeñas desviaciones fuera de las dos dimensiones, así que concluyó que la tercera dimensión debería ser "muy pequeña".


Curvatura

Murió la cucaracha científica pero nuevas generaciones descubrieron y continuaron sus estudios, convirtiéndose también en cucarachas de ciencia.

Una de ellas, muy inteligente, se dio cuenta de que la teoría de su antecesora implicaba la posibilidad de que el mundo que habitaban fuese en realidad curvo o al menos tuviese cierta curvatura. Probablemente nadie podría notarlo pero si en un hipotético viaje podía alcanzarse un punto muy lejano en menos tiempo del que tomaba llegar a él siguiendo una línea recta entonces estaría probado que el mundo tenía más de dos dimensiones y que no era plano sino curvo.

Nuevamente estas teorías fueron poco comprendidas.

2 comentarios:

  1. Ay, caray, ya me hiciste sentir cucaracha... pero de las comunes y vulgares. Ni siquiera de las científicas, jajaja, espero lo siguientes capítulos.
    Apapachos muchos.

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  2. Nancy,
    ¿Sabes qué me da pena con esta historia? Bueno, que estoy llenando de cucarachas tu blog, jejeje, porque tu tienes un link directo hacia aca y muestra las imágenes y están apareciendo puras cucarachas!!! :o)
    De hecho, muchas gracias por tenerlo!!! Debo ser la envidia de los demás blogueros... jejejeje

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